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Hoy en día nuestros territorios enfrentan desafíos administrativos como nunca antes. Las diferencias de intereses entre sectores políticos, las complejas estructuras organizacionales y la inseguridad jurídica entre muchas otras son la razón de problemas que han dado forma a la definición misma de “burocracia”: lentitud en la toma de decisiones, altos costos y resistencia al cambio.

Hay dos elementos fundamentales en los cuales nuestros alcaldes y gobernadores como líderes públicos pueden influir para generar resultados: La estrategia (condensada en el plan de desarrollo territorial) y la habilidad de ejecutarla. Líderes en diferentes organizaciones públicas y privadas concuerdan en afirmar que, a pesar de la importancia de un plan estratégico o plan de desarrollo bien formulado, el componente más difícil para lograr resultados es asegurar que las personas lo ejecuten con el nivel de excelencia necesario.
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La creación de la cultura de la ejecución se basa en las siguientes prácticas:

  1. Enfoque

El Enfoque corresponde con la necesidad de escoger lo prioritario y renunciar a lo demás. Puede parecer extraño, pero si un alcalde o gobernador se concentra en menos, podrá lograr más. Para ello se debe elegir una, o máximo dos metas prioritarias territoriales (MPT), en lugar de intentar hacer mejoras significativas en todos los aspectos del territorio al mismo tiempo.

  1. Acción

La Acción implica hacer aquello que tiene mayor impacto para lograr la meta propuesta. El progreso de un plan de desarrollo siempre se basa en dos tipos de medidas: históricas (o de resultado) y de predicción (o producto). Las medidas históricas sirven para dar seguimiento a las metas prioritarias territoriales y suelen ser aquellas que se convierten en titulares en las noticias. Algunos ejemplos de estas medidas son la tasa de homicidios y el índice de cobertura en salud, estas medidas son históricas porque solo se tienen resultados cuando las acciones que llevaron a éstas están en el pasado.

Por su parte, las medidas de predicción se centran en las acciones que tienen mayor impacto para que el territorio cumpla su meta. En esencia, éstas miden la nuevas conductas que contribuirán a que las otras medidas históricas mejoren. Una buena medida de predicción debe cumplir con dos atributos: primero, tiene la capacidad de predecir si la meta se alcanzará; segundo, el equipo de trabajo del territorio debe poder ejercer influencia sobre ella.

Actuar de acuerdo a las medidas de predicción es lo que hace posible ejecutar el plan de desarrollo, ya que estos son los indicadores sobre los que el equipo tiene capacidad de influir directamente. La mayoría de los líderes usualmente pasa tanto tiempo concentrada en los indicadores de resultados que la disciplina de fijarse en los indicadores de producto parece ir en contra del sentido común.

  1. Medición

La Medición supone tener un tablero de control convincente y sencillo, que sea visible para todos los servidores públicos. El principio detrás de esto es simple, las personas se comportan distinto cuando se lleva el marcador y el máximo nivel de desempeño y compromiso, surge de saber si se está ganando o perdiendo.

Es necesario ser claros en este punto. Desplegar la información visualmente no es algo nuevo ni para los alcaldes y gobernadores, ni para su equipo. De hecho, es posible que ya se cuente con un tablero, o con varios de ellos, condensados en complicadas hojas de cálculo en un computador. Sin embargo, esas hojas de cálculo están atiborradas de medidas históricas que cumplen un rol importante para quien se encarga de hacer la planeación, pero que no cumplen las necesidades del equipo de secretarios y profesionales. El tablero de control debe permitir al equipo saber de una sola mirada en qué se está ganando o perdiendo. La revisión de este tablero de control debe hacerse frecuentemente.

  1. Rendición de Cuentas

Por último, la Rendición de Cuentas significa crear un ritmo regular y frecuente de reuniones en las que se observa el avance de los indicadores hacia la meta. Estas reuniones permiten que el equipo no pierda de vista las metas prioritarias en el día a día de la entidad. Vale la pena mencionar que esta rendición de cuentas se realiza al interior del equipo buscando aumentar el compromiso y la visibilidad del desempeño de cada servidor público. El proceso de rendición de cuentas externo puede ser un reflejo del proceso que se lleva al interior de cada entidad territorial.

Al tener un Enfoque claro, con Acciones puntuales, Medidas con juicio para Rendir Cuentas, toda la organización está enfocada en una meta común y todos son medidos con la misma escala. Estos cuatro pasos permiten priorizar y enfocar esfuerzos en estas prioridades, en vez de medir todo y no hacer nada.

Estas cuatro prácticas no son fáciles de poner en marcha, y muchas veces un enfoque externo ayuda a crear un mejor plan de gobierno. Por eso en Pensemos contamos con la mejor herramienta para poner en marcha el plan de desarrollo a la medida de cada territorio y los mejores consultores para guiarlo en el proceso. Descubra más de Pensemos y la Suite Visión Empresarial aquí.