(+57-1) 804 84 49 / (+57-7) 652 10 20 / Soporte Técnico: 01800 0180 421 Ext. 105 info@pensemos.com

BSC es de seguro uno de los conceptos más concretos y útiles para desplegar la estrategia empresarial. Antes de existir BSC, una buena parte de los propósitos expresados en las Direcciones Estratégicas quedaban en buenas intenciones y en “calenturientos” entusiasmos que tenían una vida tan breve como el viaje de regreso desde el salón donde se contruyeron hasta el sitio tradicional de trabajo. Allí, donde se vive la realidad de la organización, los sueños quedaban atrapados y perdidos en la abrazadora rutina de los procesos y en el afán del día a día.

Con todo, muchas empresas hacían, y continúan haciendo, esfuerzos metodológicos y de transformación cultural para desplegar su estrategia. Cada uno a su manera. Cada uno más o menos efectivo y, cada uno, más o menos práctico.

Frente a esa realidad, reiteramos, BSC se constituye en un excelente y práctico método. Con todo, y aún percibiéndose tan intuitivo, definir los Objetivos Estratégicos y construir el Mapa Estratégico son actividades que en sí mismas constituyen un reto para la organización. Además que, en la práctica, dan cuenta del avance que en Pensamiento Estratégico ha alcanzado la empresa.

Surgen entonces muchas preguntas alrededor de dicha construcción. Por ahora, concentrémonos en postular ideas que respondan a la inquietud de en qué momento, o a partir de qué medidas, se puede afirmar que los Objetivos y los Mapas Estratégicos “ya están listos”.

Existen dos conceptos que facilitan la respuesta, la “pertinencia” y la “suficiencia”.

Para analizar el asunto parece un buen principio revisar la definición que la Real Academia da a los respectivos adjetivos:

              Pertinente: Perteneciente o correspondiente a algo. Que viene a propósito.

              Suficiente: Bastante para lo que se necesita.

En el caso que nos ocupa, todos y cada uno de los Objetivos Estratégicos deben ser pertinentes, es decir deben contribuir de manera significativa al cumplimiento de la Misión y el alcance de la Visión. Ello, que parece obvio, se ve amenazado por prácticas más bien corrientes que si se detectan y anulan crearán un adecuado marco para tener una mejor calidad de la construcción.

Con frecuencia se encuentran Objetivos Estratégicos que están relacionados con aspectos que la organización “sabe hacer muy bien” pero que en la realidad agregan poco o nada a la estrategia. Lo anterior puede relacionarse con otra práctica indeseable, la “anacronía”, vista desde la perspectiva de la falta de coherencia en cuanto al momento de abordar un asunto. Cada tema tiene su momento, y pretender “meter” como Objetivos Estratégico asuntos a los que se les pasó el tiempo o a los cuales aún no les ha llegado el suyo, sólo contribuye a generar confusión y a desperdiciar esfuerzos.

También para alcanzar pertinencia, juega la naturaleza particular de las personas. De manera concreta, hay bastantes cosas en los cuales miembros del comité que construye el Mapa se empeñan en apoyar o en imponer temas que los dignifica a ellos pero que no contribuyen a la organización. Sin dejar de reconocer que la estrategia y su despliegue no son otra cosa que una colección de decisiones hechas por seres humanos, es imperativo que se logre enfocar sus pensamientos en la dirección del propósito superior de la empresa. No de otra manera, se puede aspirar a tener una buena estrategia y a garantizar que se convierta en acción efectiva.

La pertinencia, finalmente, vista desde el nivel de “grandeza” de los Objetivos Estratégicos, además de dar cuenta de la “grandeza” tanto de la empresa como de quienes los construyen y los despliegan, se constituye quizás en la principal medida de la calidad del Mapa. Nos referimos a que, siendo la expresión “estratégica” el “apellido” de todos los elementos que nos ocupan, el despliegue debe de corresponder a temas realmente estratégicos, fundamentales, prospectivos, no a asuntos tácticos o del día a día, como con frecuencia se observa en Mapas Estratégicos que más parecen Mapas Tácticos u Operativos.

Para terminar, la pregunta que surge es cómo determinar si los objetivos y el Mapa Estratégico cumplen con condiciones de Pertinencia. La respuesta esta dada a través de este artículo. Para lo que falte, se sugiere revisar sistemáticamente si cada Objetivo Estratégico contribuye de manera significativa al cumplimiento de otro Objetivo Superior. Si no es así, aquel Objetivo no es Pertinente. Si todos los Objetivos lo hacen, el Mapa es Pertinente. Utilizando este criterio y lo presentado en esta nota, dele una “revisadita” a su Mapa. Y nos cuenta cómo le fue!.

Después hablamos de “Suficiencia”